Se utiliza corrientes eléctricas para tratar el dolor, mejorar la circulación sanguínea, estimular los músculos y promover la curación de tejidos.
Se coloca electrodos en la piel sobre el área afectada. Estos electrodos están conectados a un dispositivo que genera corrientes electricas. Las corrientes eléctricas pasan a través de la piel y estimulan los nervios y los músculos. Esto ayuda a aliviar el dolor y a mejorar la circulación sanguínea.
Normalmente la mejoría se percibe desde la primera sesión, pero esto dependerá de que tan severo sea el dolor, en que parte del cuerpo se encuentre y su causa, se pueden necesitan de 5 a 7 sesiones para ver los resultados finales.